Cómo manejar los berrinches
Por: Infoprobioticos
Jueves 3 de octubre de 2019

Seguro que mientras lo ves gritar, chillar, aventar objetos e incluso revolcarse en el suelo, te sientes impotente. De acuerdo con WebMD, los berrinches son comunes entre el primer año y hasta el cuarto, ya que los infantes todavía no saben comunicarse efectivamente. 


Hay investigaciones que han encontrado una estrecha relación, entre estado de ánimo y la microbiota intestinal, por lo que las rabietas pueden estar relacionadas. Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, estudiaron el tracto intestinal de niños y descubrieron que los pequeños con una amplia variedad de ciertas bacterias intestinales, eran más propensos a ser felices, curiosos y sociables; mientras que los rasgos de personalidades extrovertidos se asociaron a una abundancia de microbios de las familias Rikenellaceae y Ruminococcaceae y los géneros Dialister y Parabacteroides.                  


Cabe destacar que las bacterias que están relacionadas con el comportamiento y el sistema inmune, son casi las mismas. Los especialistas creen que los tipos de alimentos y las cantidades que ingieren los infantes, son los que afectan el estado de ánimo y desequilibran la microbiota intestinal. Por ello, es importante darle una dieta equilibrada al pequeño hasta que haya más estudios al respecto, para obtener información con mayor detalle.


Tácticas de guerra


Mientras tanto implementar algunas estrategias, logrará disminuir la aparición de los berrinches:


- Es importante que sepas que será más propenso a descontrolarse si es hiperactivo, intenso o simplemente porque se encuentra fatigado. Si aprendes a no ceder inteligentemente establecerás límites, ya que en ocasiones sólo está probando hasta donde les permites avanzar; es decir, si lloro obtengo un juguete.


- Pregúntale el motivo de su molestia, es muy importante que comprenda que un sentimiento lo incomoda. Parece increíble, al conducirlo por un camino que no conoce, mientras indagas y él te responde, logrará que se sienta diferente.


- No lo abandones y te salgas de la habitación o camines, debes asegurarte que esté seguro y que no se lastime o lo haga con alguien más. Si la escena ocurre en la calle, es mejor que trates de sacarlo de la tienda o del parque infantil, recoge sus pertenencias, en ocasiones al verte en movimiento comienza a apaciguarse.


- Las lágrimas son uno de los mejores remedios para la frustración, si le dices “para de llorar” sentirá en ese momento que está vulnerable, que no es valorado o tolerado. Es mejor que le cuestiones ¿porque está triste? Así poco a poco lo ayudarás a desenmarañar sus emociones.


- Sobre todo paciencia, tu apoyo logrará detener sus impulsos y los episodios desaparecerán.


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