¿QUÉ DETONA TUS IMPULSOS PARA COMER?

¿Qué detona tus impulsos para comer?

 

Sin lugar a dudas la impulsividad es el factor detonante; al no considerar las consecuencias y limitarte a un bocadillo, puede llevarte a un atracón, el cual a mediano y largo plazo provocará aumento de peso, efecto que se refuerza cuando se repite con frecuencia. 

De acuerdo con una investigación de la Universidad de Georgia, existe un circuito específico en el cerebro, que altera la impulsividad alimenticia. El estudio realizado en ratones, se centró en un conjunto de células cerebrales productoras de un tipo de transmisores en el hipotálamo, denominados hormona concentradora de la melanina MCH, al estudiarlas descubrieron que el comportamiento compulsivo no tenía nada que ver con la necesidad calórica o la motivación para comer alimentos deliciosos.

 

Alerta a las señales 

Mientras se encuentra una terapia para controlar ese tipo de impulsividad, existen algunos tips para lidiar con las emociones, pues una persona puede comer sin tener hambre, para atender una necesidad emocional como respuesta a la soledad o a un conflicto. 

Tu cuerpo tiene un sentido instintivo, para determinar cuándo tiene hambre o siente saciedad, pero si decides ignorarlo, aprenderá a funcionar con menos combustible y reducir la tasa metabólica, con la finalidad de conservar energía. Los bebés lloran cuando tienen hambre y se calman cuando se les alimenta, lo mismo sucede con un adulto, se calma después de comer, lo que permite soportar más fácilmente situaciones estresantes que se presentan a lo largo del día. 

Atención oportuna 

  • Lo primordial es responder a tu hambre, lo que te permitirá estar en contacto con tus necesidades reales. 
  • Determina si realmente tienes hambre o sólo comes porque te sientes en conflicto. 
  • No realices dietas excesivamente bajas en calorías, pues será más fácil que sucumbas a la necesidad de atracones. Está comprobado que personas sometidas a ellas, recuperan el peso perdido en un 98 por ciento de los casos. 
  • Es ideal que cuando te quieras someter a una dieta, recurras a la valoración de un nutriólogo, que implemente un plan nutricional equilibrado en base a tus necesidades. 
  • Evita etiquetar los alimentos en buenos y malos, pues tratarás de consumir los prohibidos o nocivos, lo que conducirá a culpa e iniciará un círculo vicioso. 
  • Deja de comer cuando sientas saciedad, por ello, tampoco te sirvas platos copiosos. 
  • El desayuno debe ser una de tus comidas principales, pues activa el metabolismo tras el ayuno que se provoca por las horas de sueño. 
  • Incluye proteínas en tus tres comidas principales, ya que tardan más en digerirse y te brindan mayor satisfacción a lo largo del día. 
  • Acepta tu cuerpo, reconciliarte con él, será de gran ayuda. 

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