La microbiota intestinal cada vez es más estudiada gracias a la relación que se ha encontrado entre ésta y diversas enfermedades. Y un tema que ha cobrado mucho interés, tanto por la comunidad científica y médica como por la sociedad, es la relación intestino – cerebro, denominada eje intestino – cerebro.

Seguramente, de forma inconsciente, has experimentado la relación entre estos dos órganos.

Por ejemplo, cuando dices estoy entripado, es decir, enojado, te refieres a un sentimiento, pero literalmente el término hace referencia al intestino. O cuando estas nervioso, puede que presentes malestares gastrointestinales, entre otros.

Para conocer la relación entre estos, entendamos cuáles son las vías de comunicación que utilizan y posteriormente veremos cómo el desequilibro entre estos puede estar relacionado con síntomas o enfermedades, además de encontrar la utilidad del uso de probióticos, por ejemplo. Las vías de comunicación que se han descrito entre estos dos órganos son la vía inmunológica, la vía neural y la vía endócrina.

Cuando hablamos de la vía neural, nos referimos por ejemplo a la capacidad de regular diferentes aspectos de la motilidad y secreción intestinal, esto por señales que se envían de forma bidireccional del intestino al cerebro.

Por otro lado, en la vía inmunológica está más estudiada la relación de la microbiota intestinal y el uso de probióticos con su impacto en el sistema inmunológico. Es bien sabido que el uso de probióticos ayuda a desarrollar el sistema inmune ya que estos ayudan a que el organismo desencadene una serie de respuestas inmunológicas, por ejemplo, generando defensas. El sistema inmune genera una comunicación de igual forma, bidireccional, con el sistema nervioso central.

Incluso genera cambios que impactan en tus reacciones físicas y emocionales. Por último, tenemos la vía endócrina. Seguramente has escuchado hablar de la serotonina, quien participa en nuestro estado de ánimo. Cuando existe un desequilibrio en la microbiota intestinal, se genera un cambio en un aminoácido llamado triptófano quien es el responsable de darnos serotonina. Este cambio ocasiona una baja disponibilidad de serotonina a nivel cerebral.

La depresión, es una enfermedad que está estrechamente relacionada con una disminución o déficit de serotonina. Como puedes ver, es de gran importancia la relación eje intestino – cerebro, y es de vital importancia mantenerla sano. Para esto, el uso de probióticos adecuados resulta ser una herramienta adicional para mejorar nuestro estado de salud al mantener una microbiota intestinal equilibrada y diversa. Consulta a tu médico.

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