¿DEBES TEMERLE A LA DULCE AZÚCAR?

¿Debes temerle a la dulce azúcar? 

Es casi imposible quedar impávida y rechazar un bocadillo, repleto de dulces sabores que por supuesto incluyen azúcar. Incluso te trae buenos recuerdos, de agradables eventos o momentos de la infancia y por ello acostumbras consumirlos. 

Para mayor desgracia, un alto porcentaje de los azúcares refinados, que se integran a los postres horneados y alimentos procesados, pueden causar estragos en el organismo; descúbrelos: 

  • En tu microbiota habitan una variedad de microbios buenos y malos, que estando en equilibrio, apoyan funciones del organismo, como el sistema inmunológico, mantienen estables los niveles de azúcar en la sangre, absorben nutrientes para colmarte de energía e incluso, para que tengas un ánimo positivo. Cuando llevas una dieta rica en azúcares refinados o en edulcorantes artificiales, las bacterias indeseables prosperan y se crea un desequilibrio. Para que la colonia de microbios benéficos, vuelva a entrar en balance, es necesario incluir en la dieta alimentos ricos en prebióticos, que se convertirán en su combustible como el plátano, la alcachofa, el ajo, la avena y la cebolla. 
  • Las funciones del sistema inmunológico, también se ven afectadas con los altos consumos de azúcar, pues se ha demostrado que bacterias y levaduras, se alimentan de ella y provocan aumento en la glucosa, lo que a su vez genera que los microorganismos patógenos prosperen y causen infecciones. 
  • Acelera el envejecimiento, cuando el azúcar llega al torrente sanguíneo, se adhiere a las proteínas y provoca que se intensifiquen las arrugas, disminuya la elasticidad y genera flacidez, según un estudio efectuado por la Universidad de Turín, en Italia. 
  • También se ha asociado a problemas de acné, al incrementar rápidamente los niveles de azúcar en la sangre y la insulina, lo que conduce a un aumento de la secreción de andrógenos, que producen sebo e inflamación, de acuerdo con el estudio Significance of diet in treated and untreated acne vulgaris. De hecho, aumenta en un 30 por ciento las probabilidades de padecerlo en la adolescencia, según un estudio realizado por la Universidad Eskisehir Osmangazi, en Turquía. 
  • Contrariamente a lo que podrías pensar, disminuye tus niveles de energía. El proceso ocurre así, cuando ingieres algo dulce los niveles de azúcar en la sangre, se elevan y crean un shoot de energía fugaz, para después decrecer drásticamente, en lo que los especialistas determinan como colapso, según un artículo publicado en el Journal of the American Dietetic Association. 

No quiere decir que estés condenada a no tomar azúcar, pero lo ideal es que la obtengas de fuentes naturales como la fruta.

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