Como sabes, el aparato gastrointestinal comprende desde la boca hasta el recto. La principal tarea del intestino es procesar alimentos, absorber los nutrientes y regular el sistema inmunitario. Es en el intestino es donde se concentra la mayor cantidad de microorganismos, llamada microbiota intestinal, pudiendo pesar hasta 2 kilos. Estos microorganismos que habitan en el intestino tienen como finalidad combatir aquellos agentes causantes de enfermedades, como son las bacterias y los virus.

Una de las mejores maneras de mantener una buena salud mental y general es a través de la preservación de la salud intestinal. Por ello, te dejamos 10 consejos para detectar si tienes un intestino enfermo:

  1. Sentir ansiedad, depresión o falta de ánimo. Podrías preguntarte, ¿qué tiene que ver mi salud emocional con la salud del intestino? Y la respuesta es, mucho. ¿Sabías que el 70% de la serotonina de tu cuerpo se encuentra en tu intestino? Las concentraciones bajas de serotonina se han relacionado con estados de ánimo inestables, con cambios en funciones como la digestión, el sueño y la alimentación.
  2. Deseo de consumir alimentos con alto contenido en azúcar. Existen dos hormonas (grelina y leptina) que regulan el apetito, mismas que son reguladas por bacterias intestinales. Así, un desajuste en el número y variedad de bacterias afecta la regulación del apetito y los antojos de alimentos.
  3. Tener prediabetes o diabetes. Existe evidencia científica de que hay una estrecha relación entre la microbiota intestinal del intestino grueso y la diabetes tipo 2. Algunas bacterias intestinales incitan una respuesta inmunitaria que causa inflamación en todo el cuerpo, afectando por ejemplo la secreción de la insulina necesaria para el metabolismo de la glucosa.
  4. Problemas de la piel. Los problemas de acné o de alergia que se presentan como eccema pueden estar relacionadas con un problema de salud en el intestino, específicamente cuando hay un desequilibro entre las bacterias. Cuando se presenta una barrera intestinal disfuncional, se desencadena un proceso inflamatorio que se ve reflejado en la piel.
  5. Problemas digestivos. Los problemas como inflamación, estreñimiento, diarrea, gases, etc., pueden deberse a un desequilibrio de las bacterias intestinales. Si presentas evacuaciones irregulares y/o gases, es posible que tengas un nivel bajo de ácido en el estómago, lo que afecta la descomposición de los alimentos.
  6. Enfermedad autoinmune o tener inmunidad suprimida. La intolerancia al gluten suele ser un llamado de alerta que indica que algo no está bien con tu sistema inmunitario. Los problemas intestinales pueden manifestarse en condiciones médicas agudas y crónicas.
  7. Alergias alimentarias o aumento de la sensibilidad a los alimentos. Casi siempre las intolerancias alimentarias son producto de un intestino permeable, es decir, de un desequilibrio de bacterias en el intestino. Al haber permeabilidad, el alimento sale del intestino y entra en el torrente sanguíneo. El cuerpo lo detecta e interpreta como una amenaza, lo que desencadena una repuesta inmunitaria.
  8. Mal aliento. Un desequilibrio en la microbiota intestinal hace más susceptible al cuerpo a condiciones que causan mal aliento, como lo es la enfermedad renal y la diabetes. Así como se presente el desequilibrio intestinal, es muy común se presente el mismo problema en la boca, es decir, en la microbiota oral, favoreciendo el mal aliento.
  9. Dificultad para dormir o insomnio. Los problemas para conciliar el sueño y quedarse dormido son indicadores de algún desequilibrio químico en el cerebro. Como se mencionó, nuestro intestino, en un 70%, almacena y regula la serotonina – un neurotransmisor esencial para inducir y regular los patrones de sueño. Cuando la serotonina falta o hay un desequilibrio, puede conducir a ataques de insomnio o dificultad para conciliar el sueño.
  10. Peso fluctuante. Algunas bacterias intestinales promueven la pérdida patológica de peso. Las cantidades excesivas de microbios dentro del intestino delgado, por ejemplo, pueden interrumpir la absorción de grasa, minerales y vitaminas.

Por todo esto, cuida tu intestino consumiendo probióticos para equilibrar la microbiota intestinal y preservar tu salud general. No todos los probióticos son iguales ni sirven para lo mismo. Consulta a tu médico.

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