La vagina es un delicado ecosistema dinámico en el que interactúan diversos factores. Uno de ellos es la microbiota bacteriana normal que está dominada por lactobacilos. Son estos elementos los que mantienen el entorno ácido característico de la vagina y con ello inhiben el sobrecrecimiento de bacterias y otros microorganismos potencialmente patógenos. Este ecosistema puede verse atacado o modificado por diversas circunstancias, produciéndose así una infección clínica.

Los problemas vaginales son considerados una de las razones más comunes por los que las mujeres solicitan atención médica. La mayoría de los profesionales de la salud utilizan la palabra "vaginitis" por igual como término diagnóstico, éste en sí abarca una amplia gama de condiciones que causan síntomas vaginales y afectan a las mujeres en prácticamente todos los grupos de edad. Incluso hay confusión entre el término “vaginitis” y “vaginosis”.

La vaginitis se refiere a la inflamación de la vagina y puede estar causada por una vaginosis, la cual es una infección de la vagina, o bien a otros factores como una alergia, irritantes o incluso una disminución de estrógenos en la mujer.

Como mencionamos anteriormente, la comunidad de bacterias que viven en la microbiota vaginal, son las que protegen y mantienen equilibrado el ambiente vaginal evitando la presencia de infecciones, sin embargo, existen factores que pueden desequilibrar este ambiente y ocasional dichas infecciones, algunos ejemplos son:

  • Cambios hormonales
  • Inicio de tratamiento hormonal como el uso de anticonceptivos
  • Uso de antibióticos por cualquier tipo de infección, considerando incluso infección en la garganta.
  • Ropa ajustada.
  • Mala técnica de limpieza.
  • Duchas vaginales.
  • Copa menstrual.
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Después de una evaluación estadística, se estima que el 70% de los episodios de vaginitis en mujeres premenopáusicas son causados por vaginosis bacteriana, candidiasis y tricomoniasis. En la mayoría de los pacientes, los episodios de vaginitis se resuelven sin dificultad alguna ni secuelas a largo plazo.

Por otro lado, muchas mujeres con síntomas vaginales permanecen sin diagnóstico, o bien no mejoran o presentan recurrencia después del tratamiento. Aunque la vaginosis persistente en muy pocas ocasiones es una condición que pone en peligro la vida, sí conduce a enfermedades causales de incomodidad y dolor, días perdidos de estudio o de trabajo y deterioro del funcionamiento sexual, así como de la autoestima.

Dado que las pacientes con síntomas recurrentes representan un reto terapéutico para los profesionales de la salud, sus problemas pueden ser ignorados o trivializados y continuar durante meses o años. Como resultado, a menudo las pacientes se automedican con diversos fármacos de venta libre y medicinas alternativas; a su vez, estos tratamientos pueden exacerbar los síntomas y hacer que el problema general empeore. Por ello es importante establecer un diagnóstico, tratamiento y medidas preventivas adecuadas.

Se ha estudiado el uso de cepas probióticas, comúnmente lactobacilos, que demuestran tener un efecto benéfico en la microbiota vaginal.

Específicamente las cepas Lactobacillus rhamnosus GR-1® y Lactobacillus reuteri RC-14® han demostrado ser efectivos, incluso tomados por vía oral, en restaurar y mantener una microbiota vaginal sana. También se han considerado efectivas para considerarlas como estrategia de prevención en la aparición de distintas infecciones vaginales, como cándida.

En el caso específico de infección por cándida, se ha evaluado la eficacia de estas dos cepas Lactobacillus rhamnosus GR-1® y Lactobacillus reuteri RC-14® en combinación con un antimicótico y los resultados fueron que, a la cuarta semana de tratamiento, se mostró una cantidad de flujo vaginal significativamente menor y una notable mejoría en los síntomas relacionados como picazón y sensación de ardor vaginal.

 

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Referencias

 

  1. Sánchez E. Manejo de vulvovaginitis en la atención primaria. Revista Médica Sinergia 2018;3(8):13-20.
  2. Nyirsjesy P. Manejo de Vaginitis Persistente. The American College of Obstetricians and Gynecologists. Obstet Gynecol 2014;124:1135-46).
  3. Guía de Referencia Rápida. Consejo de Salubridad General. Diagnóstico y tratamiento de candidosis vulvovaginal en mujeres mayores a 12 años de edad. México, 2013.
  4. Ciudad-Reynaud A. Infecciones vaginales por Candida: diagnóstico y tratamiento. Rev Per Ginecol Obstetr 2007;53(3):159-166.

 

 

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